Cuando compramos un cosmético, es habitual mirar primero la promesa del envase: “con ácido hialurónico”, “con vitamina C”, “con niacinamida”, “con ingredientes naturales” o “con activos antioxidantes”.
Pero hay una pregunta mucho más importante:
¿Cuánto de ese activo contiene realmente el producto?
Aprender a leer el listado de ingredientes —también llamado INCI— puede ayudarnos a entender mucho mejor qué estamos comprando. Sin embargo, existe una confusión muy frecuente: el INCI nos permite conocer los ingredientes de una fórmula, pero no necesariamente sus concentraciones exactas.
En este artículo te contamos cómo interpretarlo.
¿Qué es el INCI?
INCI significa International Nomenclature of Cosmetic Ingredients y es el sistema utilizado internacionalmente para identificar los ingredientes cosméticos mediante nombres estandarizados.
El listado aparece normalmente en el envase, en la caja o en la descripción del producto.
Por ejemplo:
Aqua, Glycerin, Niacinamide, Squalane, Sodium Hyaluronate...
Cada uno de esos nombres corresponde a un ingrediente de la fórmula.
Pero hay algo importante que debemos saber:
El INCI no funciona como una receta que nos muestra el porcentaje exacto de cada ingrediente.
¿Los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor cantidad?
En términos generales, los ingredientes cosméticos se declaran en orden decreciente de concentración, al menos para los componentes presentes en cantidades superiores al umbral establecido por la normativa aplicable.
Esto significa que, si encontramos:
Aqua, Glycerin, Niacinamide, Squalane...
podemos interpretar que el agua está presente en mayor proporción que la glicerina y que la niacinamida.
Pero esto no significa que podamos afirmar:
- Agua: 70%
- Glicerina: 10%
- Niacinamida: 5%
- Squalane: 2%
Esos porcentajes no pueden determinarse simplemente leyendo el INCI.
Entonces, ¿por qué no podemos saber la concentración exacta?
Porque la legislación cosmética exige declarar los ingredientes, pero no obliga a indicar públicamente el porcentaje exacto de cada uno en el envase.
Además, cuando determinados ingredientes están presentes en concentraciones bajas, el orden puede dejar de ser una herramienta útil para estimar porcentajes.
Por eso, afirmar que un ingrediente aparece “tercero” y que necesariamente está presente, por ejemplo, al 5% sería incorrecto.
¿Cómo podemos saber si un activo está en una concentración interesante?
Aquí empieza la parte más difícil.
Podemos obtener algunas pistas observando el INCI, pero hay que tener conocimientos de formulación cosmética para interpretarlo correctamente.
1. Mirar dónde aparece el activo
Si un activo aparece muy al principio de la lista, probablemente esté presente en una concentración relativamente importante.
Por ejemplo:
Aqua, Glycerin, Niacinamide, ...
nos indica que la niacinamida está antes que muchos otros ingredientes.
Pero no nos permite saber si contiene 2%, 5% o 10%.
2. Buscar ingredientes que normalmente se utilizan en pequeñas cantidades
Algunos activos cosméticos son eficaces a concentraciones muy bajas.
Por ejemplo, determinados péptidos, antioxidantes o activos altamente concentrados pueden utilizarse en porcentajes muy pequeños.
Por eso, que un ingrediente aparezca cerca del final de la lista no significa automáticamente que sea inútil o que no tenga efecto.
La concentración efectiva depende de cada ingrediente.
3. Diferenciar el activo del ingrediente que lo contiene
Este punto es fundamental.
Muchas veces el producto no incorpora un activo puro, sino una materia prima comercial que contiene el activo dentro de una mezcla.
Por ejemplo, un fabricante puede utilizar una materia prima que contiene:
- un activo
- agua
- conservantes
- estabilizantes
- otros componentes
Si esa materia prima se incorpora al 2%, eso no significa que el activo principal esté presente al 2%.
Su concentración real será solamente una fracción de ese 2%.
Por eso, para conocer la concentración real hay que conocer la composición de la materia prima utilizada.
¿Y qué pasa con el ácido hialurónico?
Es un excelente ejemplo.
Cuando vemos “ácido hialurónico” en un producto, no podemos asumir automáticamente que contiene 1%, 2% o cualquier otro porcentaje.
Además, existen diferentes formas de ácido hialurónico y materias primas con distintas concentraciones.
Un fabricante puede trabajar con:
Sodium Hyaluronate
pero utilizar una materia prima que contiene solamente una determinada proporción del polímero.
Por eso, decir “este serum tiene 1% de ácido hialurónico” requiere conocer cómo está formulado realmente el producto.
¿Y la niacinamida?
La niacinamida es otro buen ejemplo.
En cosmética facial puede encontrarse en diferentes concentraciones dependiendo del objetivo de la fórmula.
Si el envase dice:
Niacinamide
sabemos que está presente.
Pero solamente leyendo el INCI no podemos determinar si contiene, por ejemplo, 2%, 5% o una concentración diferente.
Para conocer el porcentaje exacto necesitamos información adicional del fabricante.
¿Cómo detectar cuándo una marca está comunicando una concentración real?
Si una marca indica:
“Serum con 5% de niacinamida”
está realizando una declaración concreta sobre la formulación.
En cambio, si simplemente dice:
“Con niacinamida”
solo sabemos que el ingrediente está presente.
Esta diferencia es muy importante.
“Con activo” no significa necesariamente “alta concentración de activo”.
Una fórmula puede contener un ingrediente y, al mismo tiempo, utilizarlo en una concentración baja.
Eso no necesariamente significa que el producto sea malo. Cada ingrediente tiene su propia concentración de uso recomendada y su función dentro de la fórmula.
¿Y si el activo aparece después de los conservantes?
Este es uno de los errores más frecuentes al interpretar etiquetas.
Por ejemplo:
Aqua, Glycerin, ... Phenoxyethanol, Niacinamide...
No podemos concluir automáticamente que la niacinamida esté presente en una concentración inferior a la del conservante.
La interpretación del orden del INCI tiene reglas específicas y existen excepciones para ingredientes utilizados en concentraciones bajas.
Por eso, leer el INCI requiere algo más que contar posiciones.
Los extractos vegetales: otro caso que puede llevar a confusión
Que un cosmético diga:
“con extracto de aloe vera”
no nos indica cuánto extracto contiene.
Además, un extracto puede estar preparado utilizando diferentes relaciones de planta, solvente y concentración.
Por ejemplo, no es lo mismo utilizar una materia prima concentrada que un extracto muy diluido.
Por eso, tampoco podemos determinar la cantidad real de principios activos vegetales simplemente observando el nombre del extracto en el INCI.
¿Qué información sí podemos obtener de una etiqueta?
Aunque no podamos conocer todos los porcentajes, el INCI nos aporta muchísima información.
Podemos saber:
✔ qué ingredientes contiene el producto
✔ qué tipo de activos utiliza
✔ qué aceites y mantecas contiene
✔ qué humectantes incorpora
✔ qué emulsionantes utiliza
✔ qué conservantes contiene
✔ si contiene perfume
✔ si contiene determinados alérgenos declarables de fragancia
✔ qué filtros UV aparecen en un protector solar
✔ si utiliza siliconas, polímeros, alcoholes, etc.
Por eso, aprender a leer el INCI es una de las mejores herramientas para elegir cosméticos de manera informada.
¿Natural significa que tiene más activos?
No necesariamente.
“Natural”, “de origen vegetal”, “orgánico” y “alta concentración de activos” son conceptos diferentes.
Un cosmético puede contener ingredientes de origen vegetal y estar perfectamente formulado, pero eso no significa automáticamente que tenga una mayor concentración de activos.
Lo importante es analizar qué ingredientes contiene, en qué forma, para qué función y en qué concentración fueron utilizados.
¿Más concentración significa mejor cosmético?
Tampoco.
Esta es otra idea muy extendida.
En cosmética, más no siempre significa mejor.
Cada ingrediente tiene un rango de uso adecuado y una función específica.
Una concentración excesivamente alta puede no aportar beneficios adicionales e incluso puede aumentar la posibilidad de irritación con determinados ingredientes.
Una buena fórmula no se construye simplemente acumulando activos.
Se construye buscando un equilibrio entre:
eficacia + tolerancia + estabilidad + sensorialidad + seguridad.
Entonces, ¿cómo puedo saber realmente la concentración de un activo?
La respuesta más honesta es:
No siempre se puede saber leyendo únicamente la etiqueta.
Para conocer el porcentaje exacto de un activo, necesitamos que la marca lo declare expresamente o contar con información técnica adicional de la formulación.
Y cuando hablamos de una materia prima comercial, también es necesario conocer la concentración del activo dentro de esa materia prima.
Por eso, si una marca comunica:
“5% de niacinamida”
podemos tomar ese dato como una declaración específica de formulación.
Pero si simplemente vemos “Niacinamide” en el INCI, no podemos calcular el porcentaje exacto.
La próxima vez que compres un cosmético...
En lugar de mirar solamente la parte frontal del envase, dale la vuelta y buscá el INCI.
Preguntate:
¿Qué ingredientes contiene?
¿En qué orden aparecen?
¿Qué activos utiliza?
¿La marca informa sus concentraciones?
¿El producto está formulado de manera coherente con lo que promete?
Y sobre todo:
No te dejes llevar solamente por la cantidad de activos que aparecen en la publicidad.
En cosmética, la calidad de una fórmula no se mide por cuántos activos aparecen en la etiqueta, sino por cómo están seleccionados, combinados y formulados.
En MD Natural Cosmetics creemos que elegir cosmética también es aprender a entender lo que estamos usando.
Cosmética natural formulada con criterio profesional.
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